
Hoy en día es más que común que, una vez finalizados los estudios, no tengas la experiencia laboral necesaria para iniciar tu camino profesional. Las empresas demandan experiencia, el alumno no la tiene y nadie se la da, lo que se convierte en un círculo vicioso.
Las prácticas no laborales son una fantástica opción para poder incorporarte a una empresa de tu sector y aplicar los conocimientos teóricos que posees, teniendo en cuenta que esta opción te aportará otros aspectos positivos: la posibilidad de introducirte en el mundo laboral, desempeñar un trabajo que realmente te gusta o comenzar tu “networking” particular. Sin olvidar que con el Convenio de Prácticas cotizarás a la Seguridad Social.
Las prácticas no laborales están orientadas a jóvenes de entre 18 y 25 años que cuentan con alguna titulación pero que no poseen la experiencia que se les demanda a la hora de incorporarse al mercado de trabajo. Las titulaciones exigidas son:
Grado Universitario
Formación profesional (grado medio o grado superior)
Certificado de profesionalidad
Por otra parte, el candidato debe de estar desempleado e inscrito en el Servicio Público de Empleo y no puede haber trabajado más de tres meses en la misma actividad, un requisito que está referido a los contratos de trabajo, no estarían incluidas las prácticas formativas (curriculares y extracurriculares) enfocadas a la consecución del título correspondiente.
Por último, existe una particularidad referida a los jóvenes menores de 30 años con algún grado de discapacidad, éstos pueden beneficiarse de las prácticas no laborales siempre que estén inscritos en el Fichero Nacional del Sistema de Garantía Juvenil.



